El Comercio Justo es también equidad de género.

El Comercio Justo permite a las mujeres de agruparse y organizarse de forma formal. Así, pueden enviar delegadas de sus grupos a las asambleas para representar la voz de sus comunidades y votar. Además, los gremios de Comercio Justo permiten a los miembros de las organizaciones participar en formaciones y talleres de sensibilización sobre el género, entre otros.